Una palabra para la Semana: Recuerdos

17 de Mayo 2020

UNA PALABRA PARA LA SEMANA: Recuerdos

Imagen que se guarda en la memoria de cosas queridas como prueba de afecto y gratitud, o de eventos pasados, que han dejado aprendizajes y huellas permanentes.

Queridos parroquianos, 

Los recuerdos son tesoros personales, familiares y comunitarios.  Compartir tradiciones y devociones como hacemos en nuestra parroquia virtual venezolana, es compartir recuerdos con un propósito, el de mantener viva nuestra identidad cultural a través de la fe.  La semana pasada cuando participé en la conferencia virtual de La Liga, junto a muchas otras organizaciones locales que como PVV trabajan por la comunidad, tuve la oportunidad de compartir recuerdos hermosos, desde cómo mi abuelita había sembrado en mi la devoción mariana con su forma de rezar el rosario y su misa de madrugada, pasando por cómo había nacido nuestra comunidad de oración, y el significado de nuestro carisma SER: Servir con alegría, Evangelizar con música y tradiciones y Reunir en la fe. 

Los recuerdos a través del color nostálgico con los que los pinta la distancia, adquieren dimensión de historia, se convierten en un equipaje valioso que atesoramos junto con los objetos, periódicos, libros y retratos que importamos en las maletas, y las canciones, amistades y memorias que llevamos impresas en el corazón. Cada recuerdo se ha convertido en parte integral de quienes somos hoy, y tal vez también en parte de la huella que dejamos.  Tanto los recuerdos hermosos de tiempos de alegría, aquellos que nos llenan de sonrisas, como los recuerdos tristes, dolorosos, duros, nos traen al presente los aprendizajes, crecimiento y cambios que nos han transformado.

La cincuentena pascual es como un álbum de recuerdos, que hojeamos junto al Padre Dávila en nuestros encuentros de los viernes para compartir devociones, y descubrir en las escenas que las lecturas del día nos pintan vívidamente, los recuerdos de amistad, de camino recorrido en compañía, de amor, de incredulidad, de dudas y de alegrías, que plasman la relación íntima y humana de Jesús y sus discípulos. Esos encuentros de amigos con amigos, de discípulos con su maestro, de familias y comunidades que se reconocen y se nutren de estar juntas, los estamos viviendo en nuestras jornadas virtuales de oración, que nos alimentan y sostienen, y que nos han hecho reconocernos nuevamente como comunidad peregrina.

En la Diáspora a veces nos aferramos a los recuerdos, pero en vez de disfrutarlos como parte del tejido de nuestra historia, tratamos de ingresarlos al presente y convertirlos en nuestra realidad.  Los invito a que compartamos los recuerdos y los aprendizajes pues esa es nuestra memoria colectiva, la que nos permite construir comunidad, compartir tradiciones y recrearlas e innovarlas al celebrar Misas como la Coromotana, la de Aguinaldos, la de la Virgen de Chiquinquirá y la de la Divina Pastora. Son estas celebraciones comunitarias unidas a nuestras prácticas devocionales las que nos permiten compartir recuerdos y tradiciones con nuestros hijos, nietos y familia extendida. Esta semana revisemos los recuerdos que guardamos, descartemos los que no nos dejan replantarnos y echar raíces, y abracemos aquellos que nos fortalecen, enriquecen y nos ayudan a enfrentar cada día nuevo con alegría. Recordemos que Dios está vivo entre nosotros y es un Dios de vida, que aún en tiempos de pandemia, nos acompaña, nos sostiene, nos consuela y nos bendice con la luz de la esperanza.

Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes. (Juan 14:20)

Paz,

Laura Celis Black
moderadora