Una palabra para la semana: Diferente

Característica o circunstancia que determina el que ideas, objetos o personas sean percibidas como distintas, disímiles o no-pertenecientes.

Queridos parroquianos,

Hoy domingo hacemos una pausa en nuestro Camino Cuaresmal y retomamos “una palabra para la semana” reflexionando sobre una realidad dolorosa e inesperada de la diáspora con la que todos, de alguna manera, nos hemos enfrentado: la ausencia de lo conocido y la permanente presencia de lo diferente. A la falta de pertenencia que sentimos cuando nos darnos cuenta de que las ideas, objetos y personas que nos rodean son distintas, se suma desde la añoranza de nuestros seres queridos hasta la ausencia de queso telita, y hace que las diferencias cotidianas, como las sombras al atardecer, se vuelvan ajenas y amenazantes al recortarse sobre la nueva geografía.

Esta respuesta automática, producto de la forma en la que el cerebro evolucionó para garantizar nuestra supervivencia, es la que nos hace interpretar las diferencias como peligrosas e indeseables. Así es como el idioma que no manejamos, el acento desconocido, las costumbres foráneas y la comida con sazón distinta, se pueden transformar en ataques personales. Nuestro reto al extendernos por el mundo en esta Diáspora inesperada, es darnos cuenta de que las cosas no son ni buenas ni malas, son sólo diferentes..

Las diferencias, parte integral y hermosa de nuestra naturaleza humana, son el regalo extraordinario que nos dio Papá Dios al hacernos únicos e irrepetibles, pero del mismo polvo de estrellas. Abrazar la diversidad cultural de lugares, personas y circunstancias, para convertirla en oportunidad de crecimiento y de encuentro, de aprendizaje e integración, es parte de nuestro peregrinaje global en busca de comunidad y pertenencia. Compartir estas experiencias es un paso vital para que juntos tengamos éxito.

Nuestra misión en Parroquia Virtual Venezolana es tender puentes de intercambio, facilitar el reconocimiento mutuo a través de la fe común y las tradiciones propias, y sobre todo compartir el sueño del legado, el deseo de mantener y trasmitir nuestra cultura y las devociones que nos vieron crecer a nuestros hijos y nietos, a nuestros nuevos amigos en cada lugar del mundo donde nos encontremos. Esta semana los invito a abrazar y aceptar las diferencias con curiosidad y fe, con amabilidad y compasión, y que cada vez que tropecemos con ellas las integremos con gratitud como oportunidades de crecimiento y aprendizaje.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo.
Salmo 50:10

Paz,

Laura Celis Black
moderadora